Caballos y Flores
Nosotros
Sobre la fundadora
Soy Sonia Roasenda, creadora de Caballos y Flores.
Mi camino comenzó con una profunda búsqueda por comprender las emociones, los vínculos y los procesos de sanación. A lo largo de los años me formé en distintas disciplinas terapéuticas, pero fueron los caballos quienes me ofrecieron la enseñanza más profunda.
Ellos me mostraron el valor de la presencia, la escucha y la autenticidad, inspirándome a crear un espacio donde las personas pudieran reencontrarse consigo mismas desde el respeto, la naturaleza y el amor.




Hoy acompaño a niños, adolescentes y adultos integrando herramientas como la Equinoterapia, la Biodecodificación, las Bio-Constelaciones con Caballos, la Terapia Floral, el Reiki, la Reflexología y otras terapias holísticas, ofreciendo un acompañamiento integral orientado al bienestar físico, emocional, energético y espiritual.
Creo profundamente que cada persona posee dentro de sí los recursos necesarios para transformar su vida.
Mi tarea consiste en ofrecer un espacio seguro donde esos recursos puedan volver a florecer.
Nuestra Manada
Brisa, Comanche, Vikinga, Merlín y nuestra querida Nitssa forman parte de una manada que acompaña con sensibilidad, respeto y autenticidad a cada persona que llega a este espacio. Ellos no son herramientas terapéuticas. Son seres sensibles que participan libremente en cada experiencia, enseñándonos a vivir el presente, escuchar nuestras emociones y construir vínculos más conscientes. Su presencia transforma cada encuentro en una experiencia profundamente humana.

Merlin
Curioso, sensible y compañero. Con su energía cercana y amigable, facilita el vínculo, la confianza y la apertura emocional.

Vikinga
Libre, auténtica y observadora. Vikinga nos recuerda la importancia de respetar nuestros tiempos y escuchar nuestra propia sabiduría interior.

Nitssa
Nuestra querida oveja. Con su dulzura y ternura nos recuerda la sencillez, la inocencia y el valor de los pequeños gestos de amor.

Comanche
Sereno y noble, transmite seguridad y fortaleza. Su presencia invita a encontrar equilibrio, confianza y arraigo.
